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domingo, 17 de mayo de 2009

¿POR QUÉ DIOS ENTREGÓ A SU HIJO?

En un paseo con jóvenes que provenían de hogares disfuncionales, donde nos encontrábamos, uno de ellos de pronto hizo esta pregunta en un tono de rebeldía y desafiante al grupo: ¿Por qué Dios entregó a su hijo? ¿Por qué lo abandonó y lo entregó... y a morir todavía? Su actitud de protesta y molestia llenó la atmósfera. Yo que estaba allí, casualmente como uno de los encargados del grupo, intervení, pensando que este mismo jóven quizas fue abandonado por su padre y le dije algo que lo dejo mudo y apasiguado. Toda su rostro de ira se transformó en un rostro asombrado y no dijo nada. Simplemente lo que le dije fue: "Pero si él quizo ir... Él dijo: Yo voy... Porque nos amó".

viernes, 12 de diciembre de 2008

ANHELADO REENCUENTRO

Te contaré que esta navidad del 2008 tambien lo pasaré sin mamá, y el año nuevo tampoco. Hace mucho tiempo que no nos separábamos. Su ausencia es muy grande. La casa ya no es la misma sin ella. Cuando las personas han sido tan buenas, uno sufre su ausencia. Si, mi madre viajó a ver a su hijo a Santiago, el cual no puede viajar. Ella no quería viajar, por las incomodidades del viaje y la ansiedad y nerviosismo de subirse a un avión. A ella le da vertigo la altura, pero su amor por su hijo pudo más. Hace tiempo que no se veían y sentía que él la necesitaba afectivamente. La muerte también es así. Piensa que es solo un viaje, porque el que confía en Jesús, aunque esté muerto vivirá y algún día el Señor nos LEVANTARÁ. Seguramente mamá se fue durmiendo en el viaje, porque este fue de noche. Bueno, cuando la noche oscura llega a tu vida, ya sea porque algún familiar murió, o tu mismo estas en agonía y te enfrentas a la muerte de tu propia vida...Piensa en la promesa de Jesús que te ofrece DORMIR, PERO NO MORIR . Mamá viajó sola, fue super valiente, dado su estado de salud, así también estaremos solos algún día frente a la muerte, ese viaje sin retorno, que a diferencia del de mi mamá, ella compró pasajes de ida y vuelta, para volver a encontrarse conmigo, y Jesús es nuestro boleto de regreso, de vuelta a la vida, el boleto del anhelado reencuentro.

martes, 21 de agosto de 2007

TRIUNFOS Y DERROTAS

Desde niño era para mí un deleite correr, y pasaba corriendo, pues mi casa tenía un patio que rodeaba la casa. Jugaba con mi perro Don Villa, al cual mandaba a darse la vuelta a la casa y al llegar al punto inicial, yo ya estaba escondido y el perro comenzaba a buscarme. En el recreo del colegio, jugaba mucho al pillarse, y a mi, difícilmente me atrapaban, por no decir nunca. Un día el profesor fue al sexto y séptimo año, para buscar corredores que representaran al colegio en el campeonato escolar de atletismo. Yo estaba en quinto y quedé frustrado por no ser considerado. Hablé con mi papá, amigo del director, para que me dieran la oportunidad de participar. El director dijo que no habían considerado ir a mi curso, porque buscaban niños de doce años, que era la categoría del campeonato, para tener alguna opción de ganar. Yo tenía tan solo nueve, pero me llevarían igual al estadio a probarme, para que yo participara al menos en la clasificatoria del colegio. En resumidas cuentas, les gané a todos en los piques de 60 metros y fui al campeonato escolar representando al colegio. Llegué a la final y salí tercero compitiendo con alumnos de doce años. El que ganó fue campeón de Chile ese año en el campeonato nacional y el que llegó en segundo lugar fue, dos años después fue campeón de Chile en Pentatlón infantil. Fui vencido por dos campeones con más edad que yo. Así comenzamos, con triunfos y derrotas. Mirándole las espaldas a los campeones y, además, mayores que yo. Tendría una oportunidad cuando cumpliera 12 años para poder ganar en mi categoría, pensaba yo. Estaba contento, pues competí por mi ciudad en la capital, cuando cumplí diez años, aunque solo salí quinto en la serie.

Devolver bien por mal

En el primer año de la universidad, la asignatura más complicada que teníamos era anatomía humana. Era difícil ponerse al día si uno faltaba a una clase, porque todos los compañeros tenían unos apuntes ininteligibles, ya que el profesor hablaba muy rápido y era muy enredado para explicar todos esos nombres extraños para referirse a las distintas partes del cuerpo. Por eso es que, al salir del vestuario, después de una clase de baloncesto y encontrarme con un cuaderno de anatomía de uno de mis compañeros, era algo que, sin duda, tenía que devolver; a pesar que uno de mis compañeros me dijo: “Hazlo tira ese cuaderno”. Sucede que pertenecía a Alejandro, un líder negativo que, junto a otros dos alumnos, siempre andaban burlándose y molestando a los demás, especialmente a mí. Siempre se mofaban y me molestaban bastante, y yo con paciencia pasaba por alto sus burlas. Pues bien, siempre en primer año de universidad hay gente así, que se dedica más a otras cosas que a estudiar. Ninguno de los tres se graduó al final, pero ahí estaban en primer año, jugándose su opción. Yo no dudé en alcanzar al compañero que se marchaba y ya iba como a treinta metros. Era la primera vez que me dirigía hacia el para hablarle. Lo alcancé y lo llamé por su nombre, cosa rara para él, ya acostumbrado a poner y recibir sobrenombres. “Alejandro”, le dije. Él se detuvo, se dio media vuelta para escucharme. “Se te quedó tu cuaderno en el camarín”. Le dije, y se lo entregué. Se quedó sorprendido mirándome y me dijo: “Gracias”. No había rencor en mi, ni ánimo de venganza, a pesar de sus muchas burlas, y allí quedó demostrado. Le devolví bien por mal. Se alejó pensativo, ese compañero y nunca más me volvió a molestar ni él ni sus amigos.

lunes, 5 de marzo de 2007

PONER AMOR DONDE HAY ODIO

Estudiaba en un colegio católico con 15 años. En la entrada de las oficinas había un cuadro de lindas flores, con un mensaje que decía: “Poner amor donde hay odio”. Ese mensaje me hacía reflexionar. Una vez, iba saliendo de la sala de clases para irnos a casa, cuando sentí un empujón por la espalda. Me di vuelta y ví que allí estaba el matón del colegio, un joven gordo, grandote y bravucón. Mientras me decía burlonamente: _“¿Cómo estás pues…?” Y me insultó _“Oye, este tiene cara de… “ Y hasta ahí no más escuché, porque al ver sus ojos tan llenos de odio, me acordé del cuadro del colegio: “Poner amor donde hay odio” Pensé en el poco amor que debe de haber recibido, en el rechazo que en todos generaba y traté de ser amable y darle amor. Mientras que el esperaba una actitud pasiva, confiando en su gran porte físico, o una agresión física o verbal, por el empujón que me dio y por sus burlas e insultos, yo le respondí el saludo así: _“Hola, pues” Y lo llamé por su nombre, con voz afectuosa, poniéndole mi mano en su hombro y caminando junto a él y le pregunté cálidamente: _“¿Cómo estás?” Él sorprendido y sonrojado de desconcierto, contestó inconcientemente: _“Bien”, caminando cabizbajo y meditabundo unos pasos más y rectificó su respuesta diciendo: “Bien mal”. Nunca más fue bravucón conmigo, y solo por poner amor donde hay odio.

NACER DE NUEVO

Íbamos tres amigos a visitar a un matrimonio, invitados por la esposa, que era compañera de curso y su esposo, de nombre Gregorio, el cual era profesor de matemáticas y racionalista. Llegamos y nos preguntó sobre doctrinas, sobre el día de reposo, de porqué no aconsejamos comer carne de cerdo y otros puntos. Al ver su actitud incrédula y sus preguntas solo de curiosidad, yo le respondí: “Mira, a Jesús también le hicieron unas preguntas muy similares a las tuyas y la respuesta que Jesús dio, pareciera que no encajaba con las preguntas, pues a él le estaban preguntando por algo específico y él respondió con algo que no tenía relación con la pregunta. Jesús le respondió: ‘Gregorio, tú tienes que nacer de nuevo… nacer del agua y del espíritu… porque eres un pecador, y necesitas de un Salvador… porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna, en Cristo Jesús, Señor nuestro’”. Después de esa respuesta, se produjo un silencio, y este joven profesor dejó esa actitud defensiva y distante, y abrió su corazón con franqueza y sinceridad a la Palabra de Dios. Jesús sabe cual es la verdadera pregunta, la respuesta y la necesidad que tenemos, aún antes de que la expresemos.

domingo, 25 de febrero de 2007

ANGEL INSISTENTE

Santiago, en el terminal de buses, a las 8.30 hrs., mi hermano nos fue a dejar a mi madre y a mi. La agencia de la empresa en la que siempre viajábamos estaba repleta de pasajeros que demandaban un boleto. Nosotros estábamos allí, intentando acercarnos a la ventanilla. En eso, un joven vendedor de otra empresa se nos acercó para ofrecernos unos boletos en San Andrés, agencia que no conocíamos y nunca habíamos escuchado hablar de ella, ni menos habíamos viajado en ella. No aceptamos su ofrecimiento, después de todo, el viaje de Santiago a Arica es largísimo y es mejor asegurarnos de que el viaje será cómodo, pues ya conocemos esta empresa en la que siempre viajamos, su prestigio, y por algo tiene tanta demanda en estos minutos. Pero el joven insistía y volvió a venir hacia nosotros como cuatro veces, hasta llegaba a ser molesto. Y nosotros sin poder alcanzar todavía la ventanilla de la agencia, por la multitud que se agolpaba para poder conseguir su boleto. Finalmente mi madre pensó, este joven seguramente se gana una comisión contactando pasajeros. Bueno, vamos a ayudarle, también necesitará ganarse algo. Los dos buses salieron cerca de las 9 am., pero el otro un poco antes. En el camino los pasamos y al otro día nos enteramos que se habían dado vuelta poco antes de llegar a su destino. Murieron dos personas y hubo muchísimos heridos de diversa gravedad. Hasta nuestros familiares nos llamaron angustiados, porque sabían que siempre viajábamos en la empresa que se accidentó, el mismo día en que viajábamos. Nunca más volvimos a ver a ese joven que como un ángel nos saco insistentemente del peligro.

jueves, 1 de febrero de 2007

TESTIMONIO: AUTODESCRIPCION

Me llamo Rubén, mido 1.80, peso 70 kgs. Tez blanca, ojos marrones y pelo castaño. Tengo buena salud general. Me siento una persona equilibrada, reflexiva, de sólidas convicciones y principios.


Soy licenciado en Teología, en Educación Física y soy Orientador. Me considero una persona intelectual, afectuosa, optimista, sincera y con un especial sentido del humor. Las dificultades las enfrento con entereza, determinación y sabiduría. Soy tenaz y persistente en mis metas. Me gusta ser sociable y amistoso con todos, aunque cultivo unas pocas amistades más íntimas y cercanas. Me gusta ayudar a la gente y hacerlas sentir bien. Me agrada conocer personas diferentes e interesantes, sobre todo si puedo aprender algo bueno de ellas.

Me gusta participar de actividades constructivas y sencillas. Estar en contacto con la naturaleza, ver un amanecer, una puesta de sol, jugar con un niño, reír y cantar; conversar con gente de edad y con gente joven; con gente instruida o simple.

No me gustan las injusticias y trato de hacer valer mis derechos y el de los demás. Las ofensas no me afectan, pues las paso por alto, ya que nadie igual a ti te puede ofender, el orgullo nos ofende, sea propio o de la otra persona. Siento que la indiferencia de los demás no es más que un mecanismo psicológico de defensa, motivado por el prejuicio, que tiene sus bases en el temor y la ignorancia. Creo que mucha gente tiene problemas de personalidad y psicológicos, por lo cual actúa con egoísmo, violencia, orgullo y vanidad. La desconfianza es un miedo a ser dañado que a mucha gente la aísla y paraliza, pero yo trato de que no me domine en forma injustificada e irracional. Para ello trato de conservar una buena salud mental y espiritual, llevando una vida en armonía con la naturaleza de mi propio ser, evitando la vida artificial y malsana, lo que significa ir contra la corriente de la sociedad, muchas veces.

Cuando conozco a alguien digno de admiración, se lo hago saber, y procuro su influencia y buena compañía. Procuro, además, entregar siempre lo mejor de mí. Trato siempre de desarrollar mis capacidades y fortalecer mis puntos débiles y confirmar mis puntos fuertes. Me encanta estudiar, leer, investigar, analizar temas de interés, explorar la naturaleza, ver documentales educativos y culturales, disfrutar del buen arte, hacer ciencia y experimentos, tocar instrumentos musicales, escuchar buena música, especialmente clásica o instrumental orquestada, leer y escribir poesías, estudiar idiomas, psicología, medicina, historia, teología, pedagogía, sociología, economía, botánica, zoología, microbiología, astronomía, etc. Me gusta la enseñanza, la oratoria, el deporte y recreación saludable; fui campeón de Chile en atletismo. Prefiero el agua pura, las frutas, verduras y legumbres, pues soy vegetariano.

Procuro ser amable y respetuoso; me gusta la cortesía nacida del corazón y no fingida. Lo mismo que el afecto y amor sincero, lo cual trato de entregar y perfeccionar en su calidad. En este sentido, especialmente, soy sincero, autentico, espontáneo y natural.

Con las personas que logro cultivar una amistad soy afectuoso y cálido. Me agradan mucho las actitudes de paciencia, bondad, alegría, autocontrol, humildad, perseverancia, fe, esperanza y amor. Por eso, admiro y simpatizo con las personas que manifiestan estas cualidades, y por lo mismo, procuro cultivarlas y desarrollarlas en mí.

Me gusta tocar el piano, la guitarra, dibujar, pintar, escribir, caminar, ir a la playa, al valle o a la montaña, viajar, la fotografía, el atletismo, el baloncesto y muchas otras actividades constructivas. Yo le doy mucha importancia al cuidado de la salud y al uso sabio de mis capacidades. Admito francamente que el respeto a las leyes de la salud, contribuye al buen funcionamiento del ser entero. Es por eso que no fumo, no consumo bebidas alcohólicas ni ingiero drogas o tóxicos. Mi formación espiritual ha creado en mí una autentica repulsión hacia estas dependencias. Encuentro que hay gozo en una vida sencilla y saludable, con una alimentación sana, con ejercicio, recreación, trabajo útil, descanso adecuado y servicio desinteresado en favor de los demás. Me gusta ser comunicativo, mirar a las personas a los ojos y tratar de comprenderlas. Me agradan las relaciones sociales. Creo que la mejor forma de combatir la soledad es hacer algo por los demás.

Yo soy de Chile, de la ciudad de Arica, donde tengo un restaurante, mi casa, mi familia y buenos amigos. Mi cumpleaños es el 15 de Abril. Sí, Dios me ha bendecido de una manera que tú no te imaginas. No tengo todo lo que amo, pero amo todo lo que tengo.

No pretendo ser superior a nadie. Por el contrario, admito mis propias limitaciones, pero trato de desarrollar un ambiente de agradable comprensión con la gente que me rodea y cuidar el medio ambiente natural, evitando contaminarlo.

Aunque acepto principios considerados austeros, hasta cierto punto, para muchos, lo hago alegre y voluntariamente. Me ocupo de muchas actividades que me brindan una vida intensa, vibrante y llena de sentido. El placer de servir me deja satisfecho, en paz con mi prójimo, conmigo mismo, con la naturaleza y con Dios.

Trato de equilibrar el sentido de la responsabilidad y trabajo, con ocasionales períodos de recreación. No soy perfecto, es claro, lo sé, pero, para enfrentar mis debilidades hago del compañerismo con Cristo una fuente de poder y buena voluntad, de segura comprensión, de amor, paz y nuevas energías para vivir.

No soy ajeno a la enfermedad, a la muerte, a la pobreza y dolor que me rodea, y que a veces se presenta en mi vida, pero veo más allá de la superficie de las contingencias que implica la vida en esta tierra. Sé que el mal es un enemigo vencido, que la muerte ya no es temible y que hay vida más allá. Y aunque participo de las actividades, preocupaciones, perplejidades y gozos en este mundo, respiro una atmósfera diferente, pues vivo con los pies en la tierra, pero con la mirada en el cielo, pues sé que Cristo volverá muy pronto, para poner punto final a esta larga y accidentada historia de la miseria humana. Por lo demás, creo que es la única solución real a los innumerables problemas humanos. Por ello quiero compartir mi alegría, fe y esperanza en las promesas de Dios, como las que hace Jesús: “No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo esté, vosotros también estéis” (S.Juan 14: 1-3).

Mi libro de cabecera es la Biblia. Ella me descubre maravillosos horizontes. Es por esta razón, que difícilmente estaré sin orientación, sin ideales o sin definiciones. Sostengo que para vivir una vida auténtica, es necesario recurrir a los ilimitados recursos del amor divino demostrados en el Calvario, y mantener la esperanza del regreso de nuestro Señor Jesucristo, quien pronto traerá una felicidad completa para toda la eternidad. Esta es la verdadera y definitiva motivación en la vida, y el prepararse para ese encuentro, el objetivo a seguir. Mi lema es: “el amor de Cristo nos constriñe” (2 Corintios 5:14). La alegría, la fe y el optimismo forman parte de mi vida.

A pesar de mis limitaciones y defectos, sé que Dios me ama y acepta como soy; ofreciéndose a ayudarme a superarme y a darme una vida cada vez mejor. Soy conciente de que no soy el que debiera ser, tampoco soy el que pudiera ser, ni soy el que quisiera ser, pero por la gracia de Dios, soy el que soy, y no he recibido en vano su gracia y amor.

Bueno, a las personas hay que aceptarlas como son, nadie puede ser igual a otro y nadie puede ser igual a ti. Es por eso que tenemos que ser tolerantes y contribuir, de esa forma, a la paz y al amor en el mundo.

martes, 30 de enero de 2007

Rubén Alvarez


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