Es el amor la eterna melodía,
fecundo manantial de la existencia,
inspiración, belleza, poesía,
lucero de infinita refulgencia.
Embriaguez del encanto pasajero,
exquisita alegría celestial,
de la dicha sin fin el mensajero;
del universo el ángel tutelar.
Brilla tu luz en la infantil sonrisa;
embelleces el alma maternal;
conviertes el susurro de la brisa
en notas de concierto universal.
Suspiras la dulcísima caricia,
iluminas la senda más oscura;
vivificar la vida es tu delicia
y ataviarla de gloria y de hermosura.
Eres luz en el alma del artista,
eres ritmo en el numen del cantor,
eres verbo en la pluma del prosista,
eres la ciencia más sublime: ¡Amor!
¡Oh profundo secreto misterioso!
¡Oh sublime portento del poder!
Tú reinarás eterno, victorioso,
cuando los mundos cesen de correr.
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