viernes, 14 de diciembre de 2007

TIEMPO FRENTE A LA PANTALLA

¡Podemos! ayudar a los niños a reducir el tiempo que pasan enfrente de la pantalla

El colegio hoy ocupa gran parte de la jornada del niño. Por lo mismo, el tiempo que queda, hay que aprovecharlo bien. La recomendación de los especialistas es apagar o limitar el tiempo de uso de las pantallas. La psicóloga Pilar Sordo señala que los niños debieran ver TV, jugar videojuegos o usar el computador una hora como máximo al día.

Tener contactos en el MSN no es tener amigos. Estar enchufados en el computador, el MP3 y el televisor, no es estar enchufados con la vida. LOS NIÑOS NO PUEDEN VER MAS DE 1 HORA DE PANTALLA ANTES DE LOS 10 AÑOS

A continuación le ofrecemos algunos consejos sencillos que le ayudarán a sus niños a reducir el tiempo que pasan enfrente de la pantalla y a aumentar su actividad física a fin de mantener un peso saludable.

SEPA CUÁNTO TIEMPO PASA SU FAMILIA ENFRENTE DE LA PANTALLA Y CUÁNTO EJERCICIO HACEN.

El saber cuanto tiempo pasa su familia viendo televisión, películas, juegos de video y actividades no escolares o de trabajo en la computadora e Internet y cuánta actividad física realmente tienen, le permitirá estar más informado sobre qué cantidad de energía están quemando. La meta es limitar a menos de 2 horas al día viendo televisión o jugando juegos de video o computadora y que diariamente tengan 60 minutos de actividad física moderada o intensa.

CONVERSE CON SU FAMILIA.

Explique a sus niños que es importante pasar menos tiempo sentados y moverse más para así mantener un peso saludable, tener más energía, tener tiempo para otras actividades (como andar en bicicleta o jugar futbol), y socializar con amigos y familiares. Dígales que usted también limitará su tiempo frente a la pantalla y aumentará la actividad física, para que así tengan una meta en común.

ESTABLEZCA LÍMITES.

Establezca una regla en casa para que sus niños no pasen más de dos horas al día frente a una pantalla (TV, DVD, en juegos de video, o uso de la computadora o Internet no relacionado con la escuela). Lo más importante es mantenerse fiel a esta regla una vez que la haya establecido.

MINIMICE LA INFLUENCIA DE LA TELEVISIÓN EN CASA.

No coloque una televisión o computadora en la habitación de los niños. Esto tiende a aislar físicamente a los integrantes de la familia y disminuir su interacción. También, se ha comprobado que los niños que tienen televisión en sus habitaciones tienden a pasar casi una hora y media más viendo televisión, comparado con amigos que no tienen televisión en su cuarto.

HAGA QUE LA HORA DE LA COMIDA SEA UNA HORA FAMILIAR.

Apague la televisión durante la hora de la comida. Es mejor aún si quita la televisión del comedor. Las comidas familiares son un momento adecuado para conversar. Algunos estudios han demostrado que las familias que comen juntas tienden a comer alimentos más nutritivos que aquellas que comen separadamente. Haga la hora de comer juntos una prioridad y planee comidas familiares por lo menos dos a tres veces a la semana.

OFREZCA OTRAS OPCIONES Y ALTERNATIVAS.

Ver la televisión puede convertirse en un hábito para sus niños. Ofrezca otras alternativas para que pasen su tiempo, como por ejemplo, jugar al aire libre, aprender un pasatiempo o deporte, o pasar tiempo con familiares y amigos.

DÉ UN BUEN EJEMPLO.

Usted tiene que ser un buen ejemplo y también limitar el tiempo que pasa viendo televisión o en la computadora a un máximo de dos horas al día. Si sus niños lo ven siguiendo sus propias reglas, es probable que también a ellos les sea más fácil seguirlas. En lugar de ver televisión o navegar en Internet, pase tiempo con su familia haciendo una actividad o algo divertido.

NO USE LA TELEVISIÓN PARA PREMIAR O CASTIGAR A SUS NIÑOS.

Este tipo de prácticas hacen que la televisión parezca más importante para sus niños.

SEA UN CONSUMIDOR INTELIGENTE.

No espere que su niño ignore la influencia de los avisos de televisión sobre comidas, dulces, refrescos y comida rápida. Ayude a sus niños a desarrollar hábitos saludables de alimentación y enseñándoles a reconocer cuando los comerciales sólo buscan vender. Intente explicando a los pequeños por qué su caricatura favorita está tratando de hacerlos comer cierta marca de cereal. Explíqueles que ésta es una forma en que los comerciantes tratan de hacer el cereal más atractivo para que los jóvenes luego pidan a sus padres que les compren ese cereal. Así el fabricante y el vendedor termina ganando más dinero.

Dos horas al día ante la pantalla de la TV aumentan el riesgo de trastornos de atención

05/09/2007

Investigadores de Nueva Zelanda han analizado por primera vez los efectos cognitivos a largo plazo de las horas pasadas en la infancia viendo la televisión. Sus resultados indican que, por este motivo, el rendimiento escolar se puede resentir en la adolescencia.

Los niños que cuando cursan primaria miran más de dos horas de televisión al día tienen después más dificultades de concentración al llegar al instituto que aquéllos que miran poco la televisión. Así lo demuestra el primer gran estudio que ha analizado los efectos a largo plazo del abuso de televisión en la infancia sobre la capacidad de atención.

RECOMENDACIONES

Tras revisar los resultados de los estudios científicos que advierten de los efectos adversos del exceso de televisión sobre la salud de niños y adolescentes, la Academia Americana de Pediatría (AAP) ha adoptado las siguientes recomendaciones dirigidas a los padres:

Límite: dos horas. El tiempo que los niños dedican a entretenimientos audiovisuales (incluidos computadores y consolas, además de televisión) no debe exceder de una a dos horas diarias, aunque se trate de programación de calidad, advierte la AAP.

Sin televisor en el cuarto. Los pediatras recomiendan eliminar los aparatos de televisión de las habitaciones de los niños.

No en menores de dos años. Conviene evitar que los niños menores de dos años miren la televisión, y estimular actividades más interactivas que promuevan un desarrollo cerebral adecuado, como hablar, cantar, jugar o leer juntos.

Supervisar los programas. La AAP aconseja a los padres que supervisen los contenidos que niños y adolescentes miran, que estimulen la elección de programas educativos de calidad y que no favorezcan la visión de contenidos violentos.

Ver la televisión juntos. Ver los programas junto a los niños es mejor para la educación de los pequeños que dejarlos solos ante el televisor.

Comentar los contenidos. Los pediatras recomiendan aprovechar los contenidos televisivos como punto de partida para hablar de los valores de la familia, las conductas violentas, la sexualidad o las drogas.

Buscar alternativas. Los padres son quienes están mejor situados para estimular entretenimientos alternativos a la televisión como, entre otros, leer, hacer actividad física, pintar o practicar juegos creativos.

“Nuestro estudio sugiere que los padres deberían tomar medidas para limitar el número de horas que sus hijos miran la televisión", ha declarado por correo electrónico Bob Hancox, director del estudio, de la Universidad de Otago (Nueva Zelanda).

Según los resultados presentados ayer en la revista médica Pediatrics, los niños que ven menos de dos horas de televisión al día en la infancia no aumentan su riesgo de sufrir trastornos de atención en la adolescencia. Pero a partir de la tercera hora, el riesgo se incrementa un 44% por cada hora adicional que se pasa cada día ante la televisión. “Los efectos fueron especialmente acusados en niños que miraban la televisión más de tres horas diarias", destaca Hancox.

El estudio de la Universidad de Otago se ha basado en 1.037 niños y niñas a los que se examinó cada dos años desde los cinco hasta los quince años en el marco de una ambiciosa investigación sobre desarrollo infantil y salud. Entre otras preguntas, se pidió a padres y niños que dijeran cuánta televisión veían. Para evaluar si sufrían algún problema de déficit de atención, se preguntó a los menores, así como a sus padres y profesores, si sólo conseguían mantenerse atentos durante un tiempo anormalmente corto, si tenían una baja capacidad de concentración o si se distraían con facilidad. Por ejemplo, se les hicieron preguntas como: “Cuando alguien te habla, ¿te cuesta prestarle atención?"; “¿Te ocurre a menudo que empiezas los deberes y no los acabas?"; “¿Te cuesta hacer los deberes si hay ruidos, u otro tipo de actividad, en la habitación?".

Estudios anteriores habían detectado que el abuso de televisión en la infancia conlleva problemas de déficit de atención mientras los niños aún cursan primaria, pero ningún gran estudio había analizado hasta ahora si estos problemas perduran hasta la adolescencia. “Nuestros resultados indican que los efectos de la televisión sobre la capacidad de atención son duraderos", afirma Bob Hancox. Estos efectos a largo plazo se han comprobado en jóvenes que redujeron las horas de televisión al llegar al instituto, pero en quienes los problemas de atención relacionados con el abuso de televisión en la infancia se mantuvieron.

Los investigadores alertan contra la costumbre de algunas familias de encender la televisión para que los niños estén tranquilos, por ejemplo, a la hora de desayunar. “A esos padres yo les diría que traten de reducir las horas de televisión", declara Hancox. “Después de todo, los niños consiguieron entretenerse durante miles de años antes de que se inventara la televisión".

El estudio no ha analizado los efectos de los videojuegos y de los computadores sobre el desarrollo de niños y adolescentes porque la recogida de datos se inició antes del auge de estas nuevas formas de entretenimiento.

Pero los investigadores consideran que sus efectos pueden ser similares a los de la televisión, por lo que el límite de dos horas diarias debe incluir todas las formas de ocio audiovisual sumadas. Así, si un niño pasa una hora con un videojuego, no es aconsejable que vea la televisión más de otra hora el mismo día.

Los datos del estudio no aclaran de qué modo el exceso de televisión afecta a la capacidad de atención, pero los investigadores apuntan varias hipótesis. La que presentan como más probable es que las imágenes televisivas, con sus estímulos constantes, pueden hacer que, en comparación, la vida real parezca monótona, de modo que los niños tiendan a aburrirse ante actividades que tienen ritmos más lentos, como asistir a una clase o hacer los deberes. Otra posible explicación es que el cerebro infantil, aún en formación, se desarrolle de manera inadecuada al ser estimulado en exceso por las rápidas sucesiones de imágenes de los programas de televisión.

Hay aún otras posibilidades: podría ser que ver la televisión desplace otras actividades que favorecen la capacidad de atención, como leer, jugar o practicar deporte. O que la televisión favorezca la inatención porque uno siempre puede retomar el hilo del programa más tarde, O que los niños inatentos tengan más preferencia por mirar la televisión que aquéllos que no tienen problemas de déficit de atención. O todas juntas.

En cualquier caso, la investigación no ha detectado que el abuso de televisión en la infancia afecte al riesgo de sufrir hiperactividad, sino únicamente a los trastornos de atención. “Próximas investigaciones deberán aclarar los posibles mecanismos por los que la televisión causa problemas de atención", escriben los investigadores en Pediatrics.

Los autores del estudio reconocen que algunos programas de televisión son educativos y beneficiosos para los niños. Pero “el tiempo total pasado ante la televisión en nuestro estudio se asocia con peores resultados educativos, así que está claro que la mayor parte de la televisión que miraron los niños fue contraproducente para la educación", advierte Hancox. Además, añade, “Los efectos de la televisión sobre la capacidad de atención pueden no tener nada que ver con los contenidos, y estar relacionados con los rápidos cambios de escena que le son característicos; si esto es así, incluso los programas educativos, en exceso, serían negativos para la capacidad de atención".

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